CUMPLEAÑOS

 

CUMPLEAÑOS

Próximamente cumpliría trece años, justo en sábado. Un poco cansada de las piyamadas organicé una fiesta que fuera más más divertida y que invitara a un baile final..

 Jugaríamos a los tan conocidos entretenimientos  como el baile de la silla y dígalo con mímica, coronados con el juego de la botella, para tener la posibilidad de besarlo a jorge o que él me besara a mí. 

 ¿Cómo era posible que toda la sección estuviera enamorada de él? ¿Era por sus habilidades con la pelota o  por tener un chiste oportuno en la punta de la lengua?. Lo cierto es que el sábado a la nochecita estarían mis amigas, amigos y Jorge en mi casa.

Empezamos con el juego de las sillas, después con dígalo con mímica,  ganamos nosotras, pero eso no me importó nada porque sólo pensaba en la botella.

 Traje gaseosas hasta último momento para ubicarme justo justo frente a él. Pensé que tendría la misma magia para besar como la que tenía para la pelota.

La botella comenzó a girar y se detuvo increíblemente apuntándonos a Jorge y a mí.

En ese momento se cortó la luz, pero  sentí  mi primer beso como el más suave,  tierno, cálido y alado del universo. Al regresar la luz todavía nuestros labios estaban en contacto, pero no era Jorge el que estaba del otro  lado sino Luis.

Me aparté de golpe, no sabía qué hacer, Luis, mi mejor amigo, Luis, mi confidente querido, Luis mi aliado en travesuras. Quedé mareada lo que quedaba de fiesta. A las cuatro de la mañana le solicité ayuda a Luis para acomodar las sillas, necesitaba un momento con él.

¿Por qué lo hiciste? Porque te quiero –contestó seguro- Además ¿ qué tiene "ese" que no tenga yo?  Quise enojarme con él pero no pude. Le di un abrazo.

Le dije que no podía ser su novia, él era mi mejor amigo.

Pasado dos meses fui a buscarlo, nunca logré olvidarme de aquel beso.

Adriana

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